miércoles, 12 de mayo de 2010

día 17: Hablemos de maestros

"(...)Ni pintar ni esculpir producen calma en el alma, orientada al divino amor que, para tomarnos, abre sus brazos en la Cruz." (Miguel Ángel)


David 1501-1504

Jamás hubiera imaginado que la Capilla Sixtina, una de las obras más importantes del mundo, fuera fruto de un castigo.

El Papa Julio II encomendó a Miguel Ángel la tarea de pintar la bóveda de la Capilla con la técnica del fresco. Éste había huido de Roma tras enterarse de que el Papa había decidido abandonar un proyecto a gran escala que había firmado con el artista, éste por su parte pretendía no regresar a la ciudad pero el poder...es lo que tiene...le pusieron en un aprieto y se vio obligado a aceptar la propuesta del Papa.


La creación de Adán. Sexto tramo de la bóveda. 1510-1511.


Sus rivales, quienes habían influido en el pontífice, deseaban ver la derrota de Miguel Ángel, quien desdeñaba la pintura e intentó eludir el "honor" de pintar la Capilla tanto como pudo sin conseguir (gracias a Dios, nunca mejor dicho) su propósito.

Si no fuera por sus rivales y la obstinación del Papa, influido por ellos, jamás hubiera creado tal obra maestra.

Otro detalle, entre muchos en esta obra, que me llamó la atención fue el altar de 17 m. de alto, que provocó un gran revuelo entre los religiosos y devotos. Resulta que Miguel Ángel, quien siempre vivió entre la dualidad de la fe y el pecado, pintó a todos los personajes desnudos en la escena que este mural representa, El Juicio Final.


El Juicio Final. 1535-1541.

Tras la tormenta finalmente se optó por contratar Daniele de Volterra para cubrir con paños las vergüenzas que tanto herían a la comunidad. Se le apodó "Braghettone", ¿no es genial? pese a todo tenían sentido del humor, sí señor.

Miguel Ángel asistió a la mutilación de su obra y dijo ante ello: "Decidle a su Santidad que eso es una pequeñez fácil de arreglar. Que su Santidad se dedique a arreglar el mundo: arreglar una pintura no cuesta gran cosa".
(Ahí es nada...)


Pietá. 1550.
Miguel Ángel se representó a sí mismo en esta obra, que creó para una iglesia en la que pensaba ser enterrado. Es el anciano encapuchado que sostiene a Cristo muerto.

La escultura está quebrada por el propio escultor , fue su criado quien le pedió que se la regalara y evitó así que el artista destruyera por completo su obra.

La frase del inicio forma parte de un poema que escribió el escultor en sus últimos años. Siempre debatiéndose entre la belleza, la vanidad, el amor y su fe. Es representativa la forma que tiene de expresar su dolor tanto en sus esculturas y pinturas como en sus escritos. Y es en esta última estrofa donde parece rendirse a Dios tras una vida llena de sufridas pasiones.

Hay tanto que decir del escultor que un post parece ridículo.
Miguel Ángel...

Una pena que fuera rival de Leonardo Da Vinci, ¿se imaginan una obra común?

M.

lunes, 12 de abril de 2010

día 16: SIlla Hardoy

También conocida como "silla BKF" o "silla mariposa". Fue diseñada en 1937 por el Grupo Austral, formado por dos arquitectos argentinos, Jorge Ferrari-Hardoy y Juan Kurchan, y el catalán Antonio Bonet.


Como curiosidad, los 3 se conocieron en el despacho parisino donde trabajaron con el mítico Le Corbusier.


Aprovecho para presentarles a mi querido bonsai Le Corbusier, llevo varios post intentando meterlo por algún lado y al fin me cuadró, bueno...puede que no ¡pero aquí lo dejo!


El diseño simple y práctico, basado en varillas metálicas y un asiento colgante de tela o cuero, se convirtió al momento en referente de diseño a nivel internacional.


Dibujo de Gil Elvgren, uno de los mejores ilustradores de pin-ups . Pintado en 1957

A finales de la década de 1930 ya habían vendidas millones de ellas por todo el mundo, y en los años 50 se convirtió en símbolo de modernidad y podía encontrarse en despachos de arquitectos y diseñadores comprometidos con esta estética.



Un pequeño lujo en mi habitación, no es más que una imitación, pero me recuerda a diario que un buen diseño no tiene edad, el tiempo es lo de menos. Cuántos libros habré leído en él, cuántos bocetos habré dibujado y cuántas canciones habré tocado...

firmado: M.

Firmo para que la pelirroja no se confunda y sepa que quien escribe soy yo.
Por ti, una promesa es una promesa.

martes, 6 de abril de 2010

día 15: No más montañas y casitas

"No hay un error mayor que creer que la representación detallada de la naturaleza es arte". (August Endell)

Esta frase fue citada hace nada más y nada menos que 113 años (1897). Y ¿quién es August Endell? en aquella época era un joven arquitecto alumno de Hermann Obrist, quien había llamado la atención en Munich con sus esculturas, dibujos y bocetos que seguían una línea abstracta.

Escultura de Hermann Obrist.

En aquel momento se enfrentaban a la sociedad con sus trazos. El uso que hacían del color llamaba la atención de muchos y fueron influencia directa del mismísimo Kandinsky.

Cuando leí esta frase pensé que había dado en el clavo y me alegré también porque soy incapaz de hacer un dibujo realista. Incluso cuando me pongo a ello me delatan los trazos. Así que ahora puedo decir que hago arte (aunque eso no lo crea ni yo).




Lo que más me sorprendió fue descubrir la fecha de la que data esta cita, me parecía un pensamiento tan moderno que me costaba ubicarlo en la época.
Claro que mis dudas se despejaron cuando al seguir leyendo y dejar de divagar me topé con el dato de los datos. El arquitecto y su maestro pertenecían al movimiento Jugendstil, lo que para el resto de la humanidad es el Modernismo Alemán.

Kandinsky, en esta misma época (mientras recibía clases de anatomía que lo dejaban totalmente indiferente y no le aportaban demasiado) dijo: "(...) me sentía más a gusto en el mundo de los colores que en el del dibujo, y no sabía cómo defenderme frente a aquella desgracia."

Un hombre interesante Wassily.
Él tenía un don, y por aquel entonces no se había dado cuenta de quién era. Pasó por escuelas de arte, pintó mil y un bocetos realistas y todo para darse cuenta de que aquello no era lo suyo, que estaba frustrado. El uso de los colores, el punto y la línea se convirtieron en su seña de identidad.
Nada que ver ¿verdad?




Dejaré de empeñarme en pintar montañas y casitas. A partir de ahora, sin presiones ni intenciones, haré lo que quiera, por eso tengo un enorme lienzo sobre mi mesa esperando. Seguiré la frustración de Kandinsky y los sueños de Dalí. Pintaré, solo eso. Sin preguntas ni porqués.